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Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

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Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

Mensaje por Belial el Vie Dic 21, 2012 4:49 pm

- Sarah A...-escribía rápidamente en un Samsung Galaxy SIII- Alman. Sargento del Servicio de Inteligencia Militar alemán. Con veintiún años. Nada más y nada menos. Hija menor de Alaric Alman y Hannah (Stein, de soltera) Alman. Y no olvidemos a Sven Alec Alman, fallecido a la edad de doce años a causa de un incidente doméstico. Del cual puedo asegurarte que tengo hasta el último detalle de la investigación. Mis condolencias...

Sí, la había citado en la plaza Breitscheidplatz, pero el encuentro no sería físico. Tras descubrir quién era y lo que era hubiese sido una total y reverenda gilipollez haber optado por quedar con ella cara a cara. No era común ni tranquilizador que un alto cargo de la MAD supiera cómo contactar conmigo y me pidiera cierta información, más que insólita y perturbadora, del hijo de un ministro. Y la situación no era moco de pavo, ya tenía todo lo que ella quería saber y que parecía necesitar bajo extremo secreto, y por lo que yo pude descubrir en aquellos informes, datos y discos duros habían más que direcciones IP, localizaciones y transacciones entre cuentas bancarias en paraísos fiscales. Habían nombres, actos, imágenes e información personal muy valiosa en el mercado negro, de la que la querida amiga Teniente Mary Sue posiblemente no tenía ni la más mínima remota idea.

Había un pequeño náufrago perdido en un océano repleto de tiburones. Y yo parecía ser el primer paso hasta el salvavidas.

- Sara Alman. Joven promesa militar con ciertos pequeños e irrelevantes problemas con el alcohol, según su informe psicológico. Y he de decir que el hecho de que te comas las uñas repugna al psiquiatra del cuartel, aunque con ello ha descubierto que eres más nerviosa de lo que aparentas. En cambio no es algo que destaque, lo que resalta en su informe son dos cosas: tu incapacidad de aceptar tu pasado, del cual tengo ciertas nociones interesantes; tu imposibilidad de crear relaciones afectivas; y una más que llamativa perseverancia casi robótica. -tecleaba con rapidez sobre la pantalla táctil.

Yo me encontraba sentada en un banco en las cercanías de las ruinas de la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm. Me caen bien los luteranos.

- Y sin embargo, aun teniendo todos los medios del mundo a tu disposición, recurres a mí para esto, un gato sin un pelo de tonto pero con muy malas pulgas. Y no sólo eso, sino que además esperas que me acerque a ti, con una tierna sonrisa y te diga "eh, aquí tienes todo lo que necesitas", cómo si nada. -me crucé de piernas acomodándome en el asiento- Pero no. Mi situación no me permite hacerlo a sabiendas de que para mí eres casi un enemigo, y no me apetece eso de pasarme media vida en una celda porque una señorita me la jugó mal jugada... Así que dime, ¿somos amigos?...

Suspiré aburrida.

- Posdata: no hay forma de que rastrees este mensaje, el mismo que se encriptará en menos de cinco minutos. Así que espero que hayas leído rápido. Para responderme afirmativamente lo único que tendrás que hacer es ir a la cafetería francesa en una de las esquinas de la plaza y pedir dos trozos de brownie, con mucha nata montada y una bola de helado de vainilla. Si no, te largas y listo. Yo no tardaré en llegar. No me la juegues, o te arrepentirás. Porque recuerda, lo sé todo.

Pasé mi dedo a escasos milímetros de la pantalla por encima del botón de enviar pero antes, con un gesto de sorpresa volví a la zona de escritura.

- Ah, y tú invitas, Sara A... Alman. Saludos felinos, Belial.

Con una sonrisa socarrona esperé a que un llavero que colgaba del móvil, una cabeza de Mickey Mouse, me diera la señal de que aquella entraba en el perímetro de la plaza. Miré el reloj. La hora prevista se acercaba.

Justo a las en punto los ojos del infantil ratón brillaron en un rojo alertante.

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Re: Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

Mensaje por Sarah Alman el Vie Dic 21, 2012 5:33 pm


Der Fall Zöllervich
«Si tu intención es descubrir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre.»
₪ 22.Dic ₪ plz. Breitscheidplatz ₪ 7PM ₪ Belial ₪

Mi padre me había inculcado un profundo valor por hacer lo "correcto". Seguir las normas y respetar el sistema, apoyarlo. Por eso era miembro del MAD... Bueno, por eso entre otras cosas. Pero mi concepto de hacer lo correcto y respetar determinadas normas establecidas era algo más retorcido. Lo correcto para mi siempre era aquello que a mi más me conviniera, aquello que me otorgara un beneficio, según cual fuera el beneficio más disminuían mis reparos en los métodos que necesitara para lograrlo. Contactar con un delincuente para lograr un objetivo no me era terrible... Simple, pagaba, me daba lo que quería y nunca nadie sabría de nuestros tratos, al fin y al cabo no me convenía que se supiera. Estaba en una misión extra-oficial, completamente alejada del respaldo de mi cargo en el MAD, lo que lograra en él sería solo por mi cuenta y obvio, riesgo.
No había sido muy difícil entrar en la unidad científica, donde nuestros informáticos trabajaban y buscar en los archivos a escondidas, un buen hacker. Uno que nos hiciera la vida imposible con sus habilidades... Habilidades que yo necesitaba. El dinero no era problema... El ministro me había dado vía libre, al fin y al cabo ¿Cuánto valía la vida de su hijo? Para él era algo incalculable, aunque para mi y otras tenía un valor bastante evidente. Lo complicado llegó cuando tuve que ponerme en contacto con Belial. Había sido cuestión de paciencia y horas, de tirar de fichas y expedientes de gente nada recomendable... Pero lo había logrado.
La plaza Breitscheidplatz era un lugar concurrido, la decoración navideña no desentonaba con la nieve que se acumulaba en el suelo y la gente, que en arrebatos consumistas, iba cubierta de bolsas y cajas de brillantes colores. La navidad... Que asco.
Antes de poder dejar que una mueca llenara mi rostro mi móvil sonó. Un mensaje. Imaginaba de quién sería y pegándome a una farola, apoyada en ella, lo saqué y comencé a leer... Mi vista vagaba rápida por las palabras, tomando solo especial atención a algunas cosas...
«(...) Fallecido a la edad de doce años a causa de un incidente doméstico. Del cual puedo asegurarte que tengo hasta el último detalle de la investigación»
Solté una risa, no me agradaba que conociera mi segundo nombre. Ni esa invasión a mi intimidad pero... La esperaba y me daba igual, ¿Creía que eso me afectaría? Si era así Belial me había subestimado, aquello resultaba tremendamente divertido... ¿Qué más podía esperar de ese hacker? Seguir leyendo seguro me deparaba más risas.
«(...) El hecho de que te comas las uñas repugna al psiquiatra del cuartel (...) Tu incapacidad de aceptar tu pasado, del cual tengo ciertas nociones interesantes; tu imposibilidad de crear relaciones afectivas; y una más que llamativa perseverancia casi robótica.»
Negué suavemente con la cabeza, el psiquiatra del cuartel me había desilusionado, esperaba algo más brillante... ¿Imposibilidad? Eso sonaba casi como si fuera malo cuando sin duda era un ventaja. ¿Robótica? No entendía la manía de todos de compararme con una máquina, tampoco me importaba. Lo de morderme las uñas si que lo pensaba hablar con él, para un puta manía que tiene una... Puse los ojos en blanco.
«(...) No me apetece eso de pasarme media vida en una celda porque una señorita me la jugó mal jugada... Así que dime, ¿somos amigos?»
Terminé su mensaje divertida, no me había decepcionado con sus habilidades, aunque si aquello era un intento de intimidarme... Si, era decepcionante. No había nada en todo aquello que me resultara importante, dañino o inconfesable. Solo mi molesto nombre, aunque ni de niña me había agradado... No era la única persona en el mundo que odiaba su segundo nombre, pero eso sin duda daba igual.
Me dispuse a seguir sus instrucciones, no busqué nada con mi mirada pues el lugar estaba a rebosar y tenía muy claro que Belial no se dejaría ver hasta que así lo deseara. Yo estaba bastante descubierta... Dos motivos sencillos: Necesitaba que me reconociera, pues al fin y al cabo iba a pedir su colaboración. Segundo motivo, era un mercenario de la información... Mientras le pagara y no se la jugara él trabajaría conmigo, igual que trabajaba para otros.
Me senté en una mesa y cuando llegó el camarero pedí exactamente lo que ella había dicho además de un café solo, aquel si era un vicio que tenía... El alcohol no era nada comparado con mi necesidad de café.



Última edición por Sarah Alman el Lun Ene 07, 2013 11:46 pm, editado 2 veces


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Re: Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

Mensaje por Belial el Vie Dic 21, 2012 9:27 pm

Miré con cierta dejadez al cielo, completamente azul, totalmente despejado. Me puse mis redondas y grandes gafas de sol, ocultando mis ojos tras los oscuros cristales. Me ajusté mejor, aun sentada, el cinturón de la gabardina, de un tono beige bastante claro, metiendo luego en uno de los bolsillos el teléfono. Suspiré, esta vez tras coger una bocanada de aire y prepararme para empezar con todo el montaje. Miré mis botas de agua rojas, brillantes, con las puntas de metal; y al fin me levanté separándome de la fría madera. Y antes de emprender mi marcha al café palpé uno de los bolsillos, asegurándome de que el paquete seguía allí.

Miré a la gente. La observé con atención, no buscándola, sino fijándome en ellos. Muchos con el gesto arrugado, estresado, haciendo las penúltimas o últimas compras de navidad a toda prisa. Sin embargo sabía que más allá se sentía bien, cómodos, incluso puede que satisfechos, a la espera de lo que en casa les esperaba. Sus familias. Y sonrisas interminables en la mañana del veinticinco.

Mientras yo posiblemente no tendría nada de eso. La navidad caía un martes y cuando llegase el fin de semana Elia ya habría perdido gran parte de la ilusión. Abriría los tres o cuatro regalos que le tenía preparados, se emocionaría, sonreiría unos minutos y luego seguiría a lo suyo, mientras Hugo y yo nos sumimos en un silencio incómodo insoportable. Era curioso, pero esos silencios me daban ganas de querer gritarle a la par de abrazarle, quería ofenderme a la par que pedirle el perdón, pero... Pero no podía. Nos helábamos, nos convertíamos en estatuas mirando a Elia, apreciando su vida, viendo en ella lo que no nos atrevíamos a ver en nosotros.

Respiré hondo y me dirigí hacia la cafetería con un sutil disimulo. Nada más acercarme pude verla.

Examiné los alrededores rápidamente, fijándome hasta en el más mínimo detalle. Cogí de nuevo el móvil. Con un rastreador miré todos los posibles agentes que pudieran haber en la zona. Sólo me aparecía su identificación. La situación cada vez me era más confusa.

Entré en el local con tranquilidad, sin quitarme las gafas, y la saludé con un sutil gesto desde lejos, cómo si realmente nos conociéramos. No tardé en acercarme en la mesa y tomar asiento.

- Buenas tardes Alman -en mi voz se pudo palpar un tenue y perdido acento francés- ¿Cómo le ha ido el día?.



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Re: Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

Mensaje por Sarah Alman el Sáb Dic 22, 2012 5:39 pm


Mi sonrisa fue amplia, aunque no una pizca de alegría la llenaba, mis ojos se clavaron con fijeza en la mujer que se sentaba junto a mi. No dejé que exteriormente, a aquellos que sin saber, observaban la curiosa escena, sentir mi sorpresa o mi curiosidad. Una mujer. ¿Poder femenino? Reprimí una risa.
-Buenas tardes- respondí.- Pues de momento nada interesante, aunque presiento eso va a cambiar... Veo que no me equivoqué al contactar contigo, Belial.
Guardé silencio unos minutos en lo que llegaba el pedido, ignoré por completo los brownies y me centré en mi taza de café, solo, amargo y caliente. Le di un sorbo y me puse cómoda, quitándome la bufanda, el abrigo y los guantes, solo llevaba una liviana blusa, casi transparente, de color azul oscuro. Era una garantía de que al menos ahí no llevaba ningún arma.
-Como ya habrás podido comprobar no llevo micros, ni cámaras. Tampoco hay refuerzos ni apoyo de ningún tipo- comenté tranquilamente.- Y te agradecería, si con algún truquito de los tuyos, bloqueas las cámaras de este local...- añadí, mirando con el ceño levemente a una de las cámaras.- No me interesa que me vean en tu compañía.
Los minutos pasaron entre algún sorbo a mi taza o una mirada distraída al exterior. Cuando creí era el momento hablé, con la frialdad que me caracterizaba.
-Bien, le encargué archivos de vídeo y documentos. Normalmente los criminales sois más de cobrar en efectivo pero siendo quién eres a lo mejor prefieres una transferencia...- dije, aburrida, pensando en los fondos disponibles para aquello.- Acordemos el modo de pago, dame mi encargo y terminemos cuanto antes. Nunca nos hemos puesto en contacto, yo no he visto tu cara y tú jamás has hablado conmigo. Nunca has buscado esta información y... Añade al cobro de tus servicios lo que creas conveniente para no volver a vender todo esto a nadie- añadí, sabiendo que toda aquella información podría serle de utilidad a la resistencia o los terroristas. Prefería que no.- Igual necesitaría que te mantengas... Localizable. Puede que te necesite de nuevo en breve.
Aún no tenía muy clara la situación, necesitaba de esa información y de horas suficientes para estudiarla para saber exactamente qué hacer. No podía perder de nuevo a Belial cuando posiblemente necesitara de sus servicios pronto... Como buen hacker, sabía borrar, demasiado bien, su rastro. Ahora estaba sola, no podía contar con mi equipo de trabajo, ni mis jefes, ni subordinados... Si necesitaba un soporte informático debería ser de parte de ella.



Última edición por Sarah Alman el Lun Ene 07, 2013 11:47 pm, editado 1 vez


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Re: Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

Mensaje por Belial el Dom Dic 23, 2012 12:56 am

- Señorita Alman, me subestima -le aclaré sin aun quitarme las gafas.

Con gran parsimonia y una golosa sonrisa cogí el tenedor y troceé mi brownie con paciencia, en silencio. Con el mismo cubierto cogí un poco del helado de vainilla, otro poco de nata y luego pinché en uno de los tiernos trozos. Cuando su sabor alcanzó mis pupilas gustativas no pude evitar sentirme en el limbo. Al terminar suspiré satisfecha.

- Los propietarios y encargados de este lugar son buenos amigos míos -miré a la barra, fijando mi vista en el vacío- Si la cito aquí es porque tengo técnicamente control total sobre todos los sistemas de seguridad del local. Y no sólo eso. Sino porque usted ahora mismo está en mi terreno. Y si todavía no se ha dado cuenta, creo que el servicio de inteligencia va cojo... -no pretendía ser ofensiva, sólo puntualizaba.

Cogí otro trozo del dulce, siguiendo el mismo ritual de antes.

- Además, ahora mismo tu teléfono no es más que un bloque de metal, cables y plástico -hablaba con tranquilidad- En cuanto el mensaje se encriptó sellé todo tipo de conexiones a la red, a las antenas y cualquier tipo de línea telefónica. Mientras estés conmigo sólo podrás jugar al Tetris con en él.

Alcé la mano mirando a una camarera, esta me sonrió, asintió y fue hasta la cocina.

- Y, por último, respecto a nuestro encuentro -mis ojos se fijaron en los de ella, aunque posiblemente no se diera cuenta debido a las gafas de sol- Es porque estoy tan segura cómo que usted es Sarah A... Alman de que ha venido sola. Y no sólo eso, sino de que estás completamente sola en esto...

Le sonreí falsamente.

- En cuanto a la información... La que me solicitas no alcanza el millón de euros -cogí otro trozo pero no me decidí a degustarlo aun- Pero hay una gran diferencia entre la información que me has pedido, y la que he conseguido. Y no sólo eso, sino la que me queda por descubrir. Una grande, muy grande diferencia...

Al fin el chocolate me endulzó un poco más la vida. Estuve unos segundos saboreando aquél manjar.

- Pasaríamos del millón... A miles de millones. Y haciéndote el descuento familiar... -mantuve la sonrisa plástica.



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Re: Der Fall Zöllervich || Sarah Alman

Mensaje por Sarah Alman el Mar Dic 25, 2012 12:22 pm


Otra de mis sonrisas fugaces surcó mi rostro mientras la observaba antes de volver a posar mi vista en el exterior, escuchándola con expresión desinteresada y distante, casi aburría. Aunque era curioso oírla.
-Bueno, en los pequeños detalles es dónde demuestra quién es un delincuente novato y quién alguien con... ¿Talento?- comenté tras sus palabras.- Aunque hasta los grandes cometen errores, usted sabrá en quién confía pero, le aseguro, que confiar en terceros nunca resulta- le advertí volviendo a clavar mi mirada en ella, por mi que hiciera lo que quisiera pero yo jamás confiaba en nadie, lo confiaba en ella, menos en los dueños del bar. Solté una risa.- ¿Su terreno? Bueno, en primer lugar, eso es así porque yo he aceptado estarlo, igual porque no tengo interés en una relación hostil... Tu vendes información, yo estoy interesada en comprarla. Juégamela y lo pagarán tus amigos dueños del bar- dije con un encogimiento de hombros.
Volví a dar un trago a mi café y a desentenderme aparentemente del lugar, de la situación y de mi acompañante. Tenía ese don de... ¿Desconectar? No, realmente no desconectaba, solo me centraba en muchas cosas y daba esa apariencia, pero estaba bien pendiente de ella, de sus palabras y sobretodo de los más mínimos detalles.
-Preferiría al come-cocos pero si debe ser el tetris, pues vale. Siempre he pensado que los móviles son ladrillos inservibles...- le respondí, completamente indiferente. Era soldado, por favor. Por mucha ropa de señorita que llevara, por mucho que ahora ocupara un rango mayor y trabajara para la inteligencia del país... Había pasado incluso semanas tirada en bosques a menos veinte grados con solo mis botas, mi uniforme y una navaja. Estar en una cafetería, sin móvil, no era ni si quiera una molestia.
Sentí entonces nuestra mirada conectarse, a pesar de las gafas de sol, era esa sensación de cuando sabes alguien te mira fijamente, volví a sonreír y señalé su mano.
-Bueno, veo que usted no está completamente sola- negué con la cabeza divertida, señalando la marca de un anillo fino en su dedo.- ¿Lleva la alianza escondida o ya no la usa? Bueno, realmente no es asunto mío, pero para que luego no digan... Hasta los criminales tienen una vida- solté una risita y terminé mi café.- Bueno, trabajo mejor sola, alguien como tú seguro lo entiende... Nadie puede cagar tu trabajo si solo depende de ti. Y te pediría, Belial, que dejaras de pronunciar ese horrible segundo nombre que como bien sabrás, he procurado borrar y ocultar casi por completo.
Mi voz se tornó algo más grave y seria, odiaba mi segundo nombre, de verdad que no lo soportaba. Desde niña me provocaba una profunda irritación oírlo, ya nadie me llamaba así y casi había olvidado como era aquella punzada de odio al oírlo. No me agradaba para nada.
Suspiré aburrida y escuché la cifra, pensando burlona un “A su salud, señor ministro”.
-Bueno, depende de que sea esa información extra que me pides te pagaré el extra o solo me quedaré con lo que te encargué. Comprendo que no me digas exactamente porque entonces perdería el valor pero... Oriéntame hacía toda la información extra que lograste, para decidir si lo merece o no.



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